Para los profesionales que trabajan en este sector, la colocación de una mascarilla evita que se produzca la contaminación directa, pero ¿ s qué occure con las superficies circundan tes ?

Al estar suspendidos en el aire, los virus y las bacterias pueden desplazarse fácilmente, circulando de una sala a otra, transportados por los movimientos de las personas. Por consiguiente, la ropa, las superficies y los instrumentos funcionan como vectores de agentes patógenos. La consulta dental es un lugar provisto de instrumentos y de material de cura que está directamente en contacto con el público.

Estos instrumentos requieren una desinfección viral y microbiana de excelente calidad. Ahora bien, la descontaminación de estos locales resulta difícil de aplicar debido a las numerosas superficies que están en contacto con el aire. Cuando estos instrumentos de cura (turbinas, instrumentos de mano, desincrustadores,…) se utilizan, proyectan gérmenes presentes en la saliva y la sangre. Estas partículas en suspensión en el aire se depositan en todas las superficies del local.

La limpieza manual resulta fastidiosa y solo se obtiene un resultado de calidad medio, debido a la imposibilidad de acceder a todas las superficies a tratar. La dificultad de esta maniobra supone a menudo realizar una descontaminación irregular. Es indispensable garantizar la asepsia de todas las superficies de la consulta dental para evitar cualquier riesgo de contaminación.